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Cuando el manto está en cuestión, el terreno es la respuesta.

Las fases de una salida en montaña, desde la etapa preparativa en casa hasta volver a terreno seguro, requieren constantes evaluaciones de condiciones (nieve y meteorología), terreno y factor humano. La toma de decisiones informada y comportamiento apropiado pueden reducir el riesgo de avalanchas considerablemente.

A diferencia de las condiciones, y el factor humano, el terreno se mantiene constante. Leer y comprender el terreno en las montañas es una habilidad muy importante que debe ser desarrollada. Cuando hay gran incertidumbre sobre el peligro de avalanchas, o hay gran certeza de que las condiciones son peligrosas, el riesgo puede ser manejado eligiendo terreno adecuado. Para esto debo reconocerlo e identificar las características que tiene el terreno de avalanchas. 

La pendiente de una ladera es la característica más significativa para el desencadenamiento de una avalancha. La mayoría de ellas ocurren en pendientes entre 30º y 45º. El 95% de avalanchas de placa se produce en pendientes mayores a 30º, con una media en los 38º. Justamente el terreno preferido para entusiastas del backcountry. En ciertas condiciones del manto, las avalanchas pueden ser producidas desde terreno menos inclinado. Se produce una falla en las capas débiles que se propaga ladera arriba para iniciar la avalancha en pendientes más inclinadas. Esto se llama desencadenamiento remoto (remote triggering). Es importante entonces tener en cuenta el ángulo del terreno donde se inician las avalanchas y no necesariamente donde ocurre el gatillamiento.

La exposición al viento y sus efectos, es otro elemento a considerar para poder anticipar qué tipo de cargas y propiedades de placa podríamos encontrar en un terreno en particular. El viento puede llevarse la nieve desde una ladera, y redistribuirla en otra, produciendo un estrés adicional en el manto. Esto se conoce como carga por viento. La ladera que recibe esta acumulación de nieve la llamamos sotavento y son más propensas a producir avalanchas por acumulación de nieve, mientras que la ladera que es despojada de nieve la llamamos barlovento y tiene un manto generalmente poco profundo y/o irregular, que presenta otros problemas de estabilidad.

La composición del manto de nieve se ve afectada por la radiación solar. En términos generales, una alza rápida e importante de la temperatura debilita el manto y aumenta el riesgo de avalanchas. El calentamiento lento y repetido del manto, acompañado de un enfriamiento consecutivo, conduce a la consolidación del manto, y por consecuencia, una disminución del riesgo de avalanchas. 

Las laderas expuestas al sol son más propensas a la formación de costra, que puede convertirse en un problema al ser cubierta por nevadas sucesivas. La inclinación de una ladera hacia el sol también juega un rol, con las caras más inclinadas siendo más afectadas por la radiación solar que las menos inclinadas, debido al ángulo de incidencia del sol durante el invierno que es más bajo. Es muy importante la planificación horaria para gestionar el tipo de riesgos asociados con las alzas de temperatura.

Para laderas con sombra, considerar que generalmente se asientan más lento debido a sus temperaturas más bajas que prolongan la situación existente. Esto contribuye a que los aspectos con sombra sean más propensos a placas débiles persistentes. Cabe destacar que en estas laderas se encuentra la mejor calidad de nieve para el esquí, pero al mismo tiempo son las zonas más complejas de evaluar. 

Avalancha de nieve húmeda – Jeff Campbell, The Dresden Face S4+, Thunder Ridge, Hogum Fork, Little Cottonwood Canyon, UT

El relieve del suelo es un factor importante a considerar en zonas de avalanchas, porque afecta la cantidad de nieve requerida para que una avalancha ocurra. 

En terreno más liso, una capa débil podrá conectar a través de la zona de inicio con un manto de relativamente bajo espesor. En terreno más áspero (rocas, terrazas de terreno, arbustos rígidos), el manto nivoso debe ser lo suficientemente profundo para cubrir las irregularidades y formar una superficie lisa antes de que puedan ocurrir avalanchas.

La forma de la ladera también nos entrega información. Las avalanchas ocurren más a menudo en terrenos con una forma convexa. Es decir, una ladera que incrementa su pendiente a medida que bajamos. El punto donde hay más pendiente se conoce como un roll convexo. Las avalanchas, frecuentemente se fracturan justo en ese roll convexo. 

Las laderas cóncavas, donde la pendiente decrece gradualmente a medida que bajamos, son generalmente más seguras, así como pendientes que mantienen un ángulo parejo. Pero si una ladera es lo suficientemente inclinada, las avalanchas ocurrirán sin importar la forma de la ladera. 

Cuando hablamos de terreno, es importante también hablar de trampas de terreno. Son características geográficas que incrementan la severidad de ser atrapado en una avalancha. 

Hay que estar siempre consciente de esto mientras viajamos en el backcountry, preguntándonos qué podría pasar si una avalancha nos atrapa en un punto dado. Algunas trampas de terreno como rocas, barrancos y árboles, incrementan el riesgo de ser lesionado. Incluso una pequeña avalancha puede ser peligrosa si te puede llevar por un risco. El tipo de terreno como quebradas o que se aplana abruptamente son trampas que aumentan la probabilidad de un entierro profundo; habrá mayor acumulación de nieve que si ocurriera en un terreno que se aplana suavemente. Y esto disminuye la posibilidad de ser encontrado con vida.

Entonces, podemos ver cómo estos factores: pendiente, viento, radiación solar, relieve y la forma del terreno son cruciales para la evaluación continua de terreno, y así poder tomar decisiones informadas sobre dónde moverse en terreno nevado para minimizar el riesgo de avalanchas.